Qué malas noticias...
La reseña de la desaparición de Jorge está en las páginas de Espectáculos cuando debería estar en la secciòn Cultura, porque nuestroviejo amigo era por sobre todo un gran actor dramático que odiaba al “poeta hipie” que recitaba la ridícula frase “agua pa’ tì, agua pa’mí” que hoy también repiten en los diarios jóvenes periodistas que no lo conocieron..
Ricardo Roca Rey dirigió en los años de 50 el legendario ciclo griego con el grupo de la Asociación de Artistas Aficionados y cuando montó “Los Persas” de Esquilo eligió a Montoro como el personaje más dramático, el Mensajero que anuncia que los griegos han destruido el ejército.
Recordaban en los ensayos que la primera actuación de Alec Guinnes había sido precisamente la de ese Mensajero y que su entrada impresionaba al público pues irrumpía en la escena acezante, agotado por el esfuerzo, tropezando, diciendo entrecortadamente el primer célebre párrafo:
-“¡Oh ciudades de toda la tierra de Asia, oh país pérsico y enorme puerto de riqueza, cómo, de un solo golpe, ha sido destruida una inmensa felicidad, ha desaparecido pisoteada la flor de los persas! ¡Ay de mí! Es una desgracia ser el primero en anunciar males”.
El secreto era que Guinnes daba una vuelta entera en un estadio cercano y calculaba el momento exacto en que debía entrar y cuando lo hacía conmovía al público.
Montoro no tenía pista para correr pero saltaba y se preparaba en los pequeños espacios interiores de la AAA y hacía también un ingreso perfecto.
Como muchos actores veteranos, Montoro tenía una soberbia experiencia en teatro primero, también en cine ¡en los Estados Unidos! y finalmente en televisión donde gracias a su cultura e ingenio dio vida a ese personaje tan celebrado, el Poeta Hippie, que él odiaba. “Qué voy a hacer, hermano” me dijo alguna vez, “chamba es chamba”, y añoraba aquellos escenarios que había compartido con, por ejemplo, Luis Alvarez, Ricardo Blume, etc.
No puedo pues lamentar la desaparición del “poeta hippie” sino de un gran actor dramático.
Y me imagino que los dibujantes, caricaturistas, humoristas de todo el mundo habrán detenido sus lápices para llorar la muerte del argentino Fontanarrosa y sus grandes personajes el cínico y cruel “Boogie” el Aceitoso, Eulogia, el entrañable y sabio gaucho Inorodo Pereyra y su perro Mendieta que hablaba, el fedaya Best Seller, etc. Sólo tenía 62 años y una crudelísima enfermedad lo fue paralizando hasta impedirle siquiera mover las manos, es decir, la peor
desgracia para un dibujante.
Se merece un mejor homenaje que estas breves líneas. Lo dejaremos para después.
Insisto: qué mal día.

