Tío Gargurevich Periodista

Comparto la profesión con la docencia en la Universidad de San Marcos y la Pontificia Universidad Católica. He publicado libros sobre historias del periodismo, siendo recientes “Ultima Hora. Historia de un diario popular" y "Mario Vargas Llosa Reportero a los Quince años". Y también "Lo Mejor de Cucú Press" para los amigos.

Thursday, March 31, 2005

Drama en "El Comercio"

Pobre Lector/de los Jueves
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"Cuando los leones tengan sus propios
historiadores, los cuentos de cacerías
serán diferentes...”
Proverbio ¿africano?

El Comercio, qué tal historia...

“Los Miró Quesada han perdido el control del diario El Comercio” anunció sin disimular satisfacción César Hildebrandt hace un par de noches, agregando que los García Miró pasaban a comandar la empresa aunque advirtió que “el cambio de director no se hará efectivo hasta setiembre, fecha en que cesará Alejandro Miró Quesada como directivo de la Sociedad Interamericana de Prensa”.
Como esto no ha sido desmentido, todo indica entonces que ese complicado ajedrez de acciones acompañado quizá de presiones, acomodos, conveniencias, enconos, ventajas y sobre todo disputas económicas que hace ya años que se juega en esa familia ha terminado (por esta vez) con la derrota de la línea AlejandristaMQ que controlaba el periódico desde que el enérgico don Luis tomó las riendas.
Qué tal historia que tiene ese periódico, un verdadero drama que todavía aguarda al cronista que la cuente. Me atrevo a adelantarles que cuando se despliegue ante los ojos del lector, las grandes novelas de suspenso parecerán cuentos de niños...
Por muchos años, los únicos que propusieron la historia de los MQ fueron ellos mismos. Los otros que la rasguñaron fueron rápidamente desautorizados porque escribían desde el encono político (apristas, comunistas) o el desquite laboral (despedidos rencorosos).
Así, la primera historia global del periodismo peruano fue producto de un concurso convocado por El Comercio que fue ganado por Carlos Miró Quesada Laos. Y así sucesivamente fueron publicando biografías y episodios, ocultando, reinventando y enalteciendo hasta lograr presentar a sus antiguos propietarios y directores como personajes dignos de ser canonizados.
Pero ya han salido a flote versiones distintas de las actividades del presunto patriarca fundador, el chileno Amunátegui, acusado de despojar a la familia de su exsocio Villota de su legítima herencia. También los Carranza se han quejado del supuesto trato injusto que recibieron del igualmente patriarca José Antonio MQ cuando Luis Carranza murió súbitamente y aquel pasó a ser dueño único.La siguiente batalla fue ya entre los MQ mismos, cuando el heredero natural José Antonio Miró Quesada de la Guerra fue asesinado junto con su esposa y el hijo mayor, Carlos, creyó que la dirección era para él. Pero Luis, que estaba en Suiza, llegó a Lima y logró unir voluntades familiares a su favor y los MQ Laos quedaron al margen.Muchos años después, una rama poco conocida, los García Miró, hijos de Pedro García Irigoyen y Josefa MQ (hermana de Luis), decidieron disputar el control del periódico a los “alejandristas”. Perdieron y contaron cosas tremendas de los otros en amplias columnas en el diario “Liberación”, por entonces de Hildebrandt. Allí salieron a relucir graves acusaciones de maniobras, desvalijamientos y abusos.
También perdieron la batalla por el poder los “racsistas”, los descendientes de Oscar MQ, el científico pero fueron más prácticos y aceptaron el empleo simple.
Luis García Miró, el acusador principal, ha llevado su pasión reivindicativa al extremo de comprar los agonizantes diarios Expreso y Extra y usarlos como ariete contra los “alejandristas” que hoy, efectivamente, parecen vencidos.
Mucha gente observa con atención esta confrontación familiar porque los diarios que maneja la Corporación (El Comercio, Trome, Perú21) constituyen una fuerza editorial y movilizadora de opinión pública nada despreciable y más todavía ahora que ya se otea el horizonte de las próximas elecciones presidenciales.
Más preocupados están los trabajadores, incluyendo periodistas, que temen que se repita aquel tsunami anual que barre con porcentajes significativos de la planilla con escuetos mensajes de “pase a la caja a cobrar sus beneficios”.
Y ahora... ¿Quién será el próximo Director? ¿Despedirán a los principales cuadros periodísticos? ¿Cambiarán de línea editorial? ¿Enviarán a Alejo MQ a su casa? ¿Habrá reacción de los vencidos?
No se pierda esta escalofriante historia de verdadero suspenso político-económico-editorial que agita a nuestro primer periódico nacional....
Derechos Reservados. Cucu Press Features Syndicate

Thursday, March 24, 2005

El tío Joaquín Edwards Bello

PobreLector/delos Jueves

Don Joaquín y las erratas

A Don Joaquín le gustaba espiar a sus lectores. Iba a las librerías del centro de Santiago y vigilaba a los clientes. Un día notó con sorpresa que en un extranjero de aspecto distinguido pidió uno de sus títulos, “En el viejo almendral”, que tenía una cantidad enorme de erratas. Así que lo siguió y abordó:
-Disculpe caballero pero veo que acaba de comprar un libro de Joaquín Edwards..
-Bueno (sorprendido) sí, aquí está...
-Mire usted, yo soy el autor, Edwards Bello, y ese libro tiene tantas erratas que quisiera que me permita corregirlo. Dígame en qué hotel está y mañana se lo devuelvo.
-Caramba (más sorprendido todavía). Si usted insiste, aquí está mi tarjeta. Estoy en el Savoy.
A la mañana siguiente don Joaquín Edwards retornó el libro corregido al amable nuevo lector de una de sus novelas.
Imaginarán que cito la anécdota (contada por el mismo escritor) porque circula desde hace pocas semanas la novela “El inútil de la familia” de Jorge Edwards en la que cuenta la historia de su tío escritor, periodista, timbero, iconoclasta y , al final, suicida. Durante 50 años escribió una columna semanal en La Nación habiendo redactado la última pocas horas antes del pistoletazo definitivo cuando había cumplido 81 años.
La novela es muy entretenida aunque me parece desigual pues alterna momentos brillantes de gran maestría narrativa con parrafazos excesivos y aburridos. Me gustaron los momentos en que relata la historia del Marqués de Cuevas, simpático vividor y sinvergüenza y uno de los mejores amigos de Don Joaquín.
Pero mi interés es contarles que en 1970 compré en Santiago un libro de este gran personaje, titulado “En torno al periodismo y otros asuntos” donde recopiló columnas, artículos pero por sobre todo, una bella colección de erratas espigadas en diarios sureños.
Cito algunas que Edwards recogió a su vez de otro amigo coleccionista que rastreaba diarios en busca de perlas:
-Dice: “El obispo padecía una encefalitis litúrgica”;
Debió decir que “padecía una encefalitis letárgica”
-Dice : “El ministro es un brujo para el país”
Debió decir que “es un lujo para el país”
-Dice: “Chile adhirió al Pacto con salvavidas”
Debió decir que adhirió “con salvedades”
-Dice: “El hacendado conoce bien la flojera”
Debió decir que conoce bien “la filoxera”
-Dice: “Zabaleta es el mejor aprista del mundo”
Debió decir que era “el mejor arpista”
-Dice: “España trajo el cerdo católico”
Debió decir: “el credo católico”
-Dice: “En momentos de peligro los militares deben empeñar la espada”
Debió decir que los militares “deben empuñar la espada...”
-Dice: “Apelaron al Código del Horno”
Debió decir que apelaron al Código del Honor...
Recogió Edwards en este libro un poema dedicada a las Erratas, del poeta Emilio Frugone: “Es un duende maligno y solapado. Salta en medio de las frases que el ingenio combina, y con una terrible voluntad asesina, hunde en plena belleza el puñal de una falta. La construcción magnífica asalta... al globo del estilo clava traidora espina”...
Y es verdad, porque al reseñar la desaparición de un distinguida santiaguina el diario debió decir: “Falleció de hidropesía” y dijo “Falleció de hipocresía...”.
Joaquín Edwards Bello ganó el Premio Nacional de Literatura y el de Periodismo y obtuvo fama y reconocimiento pero no pudo derrotar a sus dos principales enemigos: el juego y los correctores de pruebas.

Thursday, March 17, 2005

Nalgacracia

Pobre Lector de los Jueves--

Aquel día ganó la “nalgacracia”

Me costó mucho trabajo conseguirlo pero ya está aquí, en mi preciosa colección de libros escritos por periodistas, mis favoritos, vengan de donde vengan.
Se llama “Susy Díaz. Anatomía de una democracia” (Arteidea editores, Lima, 1995) y tiene en la portada una foto colorida que muestra una mano que introduce su voto en el ánfora del Jurado Nacional de Elecciones. Pero el “voto” es una foto de una vedette de espaldas que, agachadita, muestra un robusto y celulítico trasero. O sea, un voto por el poto.
El autor del texto es el imaginativo Carlos Chávez Toro, mezcla de periodista, poeta, actor (hizo de “La Caperucita Rota” en un café-teatro) y que se unió a esa extraña legión de colegas que han lanzado libros, buenos o malos que se han sumergido en el silencio de los últimos estantes de las librerías del jirón Amazonas.
Pero este es especial pues a diferencia de los dedicados a Yesabella o Alex Brocca o “La Señito” Chávez era ya un profesional eficiente cuando decidió historiar a Susy Díaz, seguramente tan sorprendido como todos nosotros cuando las masas decidieron llevar al Parlamento a la vedette, en las elecciones de 1995.
La verdad es que la historia misma (narración aparte) es sensacional. Desentonada hasta lo inverosímil, incapaz de bailar con alguna armonía, ignorante hasta la ternura, Susy solo contaba en aquel año 95 con una frescura irrompible, un generoso trasero pero ambos fueron suficientes para su carrera política. Ingresó al “Movimiento Independiente Agrario” (MIA), colaboró con algún dinero y recibió el número 13. Era solo una cuestión publicitaria, para convocar público para sus espectáculos de café y por eso no dudó en imaginar la mejor forma de escandalizar. Una amiga le contó de la italiana Cicciolina pero ella dijo, resuelta:
-“No y no, nada con las tetas”.
Entonces en el comité del partido le propusieron:
-“Entonces te pondremos el número 13 en las nalgas”.
Así fue como Susy Díaz solo tenía que voltearse y agacharse para lucir su imbatible número 13 por las plazas de Lima y balnearios y algunas provincias, armando tumultos cuando repartía preservativos. Incluso alguien le propuso armar un “Chuchimóvil” para la campaña pero no fue necesario y finalmente obtuvo los diez mil votos necesarios para ocupar una honorable curul en el Congreso donde permaneció hasta el año 2000.
El sabroso libro de Chávez cuenta todo esto y entrevista al compositor Augusto Polo Campos quien no ahorra groserías al hablar de su vida y a su siguiente pareja Percy Arévalo.
En fin, Susy Díaz todavía espera la gran crónica de su vida porque la verdad es que se la merece y Carlos Chávez solo nos regaló el punto de partida, con párrafos tan memorables como este:
"-Ya nunca será monja.
Eso pensó su madre, el día en que Susy le dijo que iba a participar en el concurso Miss Tanga Internacional. Entonces supo que, definitivamente, su hija había perdido su puesto de honor en el reino de los cielos...”.
Algo más: el libro tiene un buen prólogo del colega televisivo Federico Salazar, el hijo de otro coleguita, Arturo Salazar Larraín, que obtuvo magros 2648 votos contra 10280 de nuestra entonces imbatible Susy.

Tío Juan

Saturday, March 05, 2005

Y tú ¿bajas a "Eisha"?

Y el “Decálogo” llegó a los media...“Esto solivianta a la gente, crea resentimientos... parece la época de Velasco” comentó el veterano vecino que agitaba el colorido tabloide. “No me extrañaría que nos asaltaran” agregó la esposa cargando el Rubbermaid mientras el marido arreaba como podía la motonáutica.
Lo que pasaba es que el “Decálogo de Eisha” ha llegado efectivamente a los medios luego de una circulación notablemente explosiva por Internet. Osea, el “tout Limá” ha leído el Decálogo de conducta que proponen las “regias y divinas” en un texto de autor desconocido -o que yo no conozco por lo menos (porque no soy de Eisha).
“Eisha” parece ser la pronunciación correcta de Asia en inglés y es el título que uno debe dar a los balnearios que están más allá del km. 97. donde una pequeña sociedad quizá adinerada pero con seguridad aristocratizante propone normas de conducta que han trascendido sus celosas fronteras.
Así, entre la huachafería, el arribismo, la defensa feroz de los espacios exclusivos, un grupo de peruanos ha sido identificados ya como “los de Eisha” y hasta tiene sus Mandamientos.
Por ejemplo, se recomienda entrar a Wong descalza, no pedir pollos Pardos Chicken porque eso es para el servicio, debes comprar en DeliFrance y no en los Tres Chanchitos, nunca “vayas “ a la playa porque a la playa “se baja”, no luzcas un paté de esos con alambrito de Wong, etc. Y finaliza “El último de mis consejos de hoy, divinas y soñadas, es que seas tú misma, no hay nada mejor que la sencillez para triunfar en la vida”.
El Decálogo se queda corto pues al autor(a) se le pasaron algunas reglas de convivencia impuestas por esa mezcla de club y comunidad que han inventado allá por “Eisha” como el trato al personal de servicio. Siempre de uniforme.. no pueden bañarse en el mar antes de las seis de la tarde... no puede juntarse a conversar... nada de enamorados(as)... etc.
En suma, “Eisha”, lugar de discotecas de escándalos, “boom” comercial, está a punto de convertirse en un lugar popular y pronto, como pasó en Ancón, las “divinas” deberán compartir el toldo con la familia con tallarín en bolsa y sopa en botella.
Y no son fantasías. Ya les pasó a los argentinos cuyos millonarios, hartos del Mar del Plata de la cursilería y el arribismo masivos, se pasaron con todo a Punta del Este. Y lo mismo los chilenos, que ya no van Viña sino a Reñaca, donde tampoco llegan los Otros.
Sugiero que se observe con atención la situación: si Susana de la Puente y sus amigos levantan sus bártulos y se mudan de playa... es que “el verdadero Eisha” ha terminado. Quedará para las "regias y divinas” y sus casas miamenses porque las otras, las verdaderas, ya no estarán en el sur.
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Saturday, March 05, 2005

¿Periodismo asesino??

El periodismo ¿puede ser “autor intelectual”?
Conocíamos varias versiones sobre la infame asesinato del talentoso líder aprista Rodrigo Franco, en 1987, pero francamente no se nos había ocurrido que se acusara al diario El Comercio de ser el autor intelectual.
No es un rumor. El conocido periodista César Campos ha hecho la afirmación en días pasados en una serie sobre el tema titulada “Los últimos días de Rodrigo Franco” publicada en Expreso, a toda página, en tres jornadas. Y allí, el primer día, al lado de las ilustraciones Campos escribe: “La implacable campaña de El Comercio contra Rodrigo Franco lo presentó como un funcionario corrupto y perverso. De ello tomó nota Sendero Luminoso”.
La idea es que Abimael Guzmán al pronunciar la terrible frase: “Hemos aniquilado un parásito burócrata sumamente peligroso” había tomado del diario de La Rifa la idea, la inspiración para señalar como objetivo prioritario al economista y, repetimos ”aniquilarlo”.
Pero ¿puede efectivamente un diario impulsar un asesinato? ¿Una campaña contra un personaje puede llevar a un asesino a considerar necesaria la eliminación del alguien en beneficio de intereses presuntamente superiores?Nuestro periodismo está lleno de leyendas al respecto. En 1872, por ejemplo, el presidente Balta fue derrocado y asesinado por los hermanos Gutiérrez en uno de los episodios más dramáticos de la historia peruana y la opinión pública no pudo expresarse porque los diarios estaban clausurados (entre ellos El Comercio, por Balta). Pero José Antonio Miró Quesada utilizó la imprenta de su periódico “South Pacific Times” y lanzó desde el Callao 20 mil copias de una edición especial conteniendo una enérgica protesta parlamentaria.
Aquella hoja, dice su biógrafo Aurelio Miró Quesada, contribuyó “poderosamente a levantar los ánimos, tan quebrantados por los revolucionarios, y a robustecer los sentimientos en defensa del orden y la ley y en contra de la arrogante y tempestuosa usurpación de los Gutiérrez”.
Dos de los hermanos fueron linchados y colgados de las torres de la Catedral en las horas siguientes en una reacción que se incentivó cuando se supo del asesinato del presidente Balta.
Poco más de diez años después un nuevo magnicidio sacudiría al país. Al infortunado Balta lo sucedió Manuel Pardo, que soportó ataques periodísticos terribles y excesivos como aquella famosa edición del semanario que los canillitas vocearon como “¡La Mascarada, con el asesinato del presidente Pardo!!”en 1874.
La revista tenía una gran caricatura en la carátula que mostraba a Pardo ataviado de romano, como Julio César y con una leyenda que decía “La Historia es un Espejo don la Humanidad halla Consejo” y detrás, un opositor esgrimía el puñal asesino, parodiando a Bruto.
Cuatro años más tarde Manuel Pardo fue muerto a tiros por un sargento en una oscura conspiración que nunca fue bien aclarada pero los hombres de su tiempo afirmaron que había sido inspirada por aquella caricatura que reclamaba como solución la muerte del gran político civilista.
En el caso de Rodrigo Franco nos parece excesiva la relación que hace el periodista Campos –de filiación aprista, por lo menos en aquel año 87- porque era una época en que el gobierno aprista cometía un error tras otro, dando tumbos, desprestigiándose y estaba en general en la mira del periodismo, que le reclamaba rectificaciones. En el caso de ENCI la responsabilidad política era en todo caso del cuestionadísimo Remigio Morales Bermúdez y no de Franco, un técnico del partido.
Fue un crimen brutal, sin justificación y hasta hoy, sin explicación clara. La versión de que fue elegido por Abimael Guzmán como ejemplo, etc. no suena convincente, existiendo incluso una serie de versiones que no nos atrevemos siquiera a mencionar.
La interrogante inicial persistirá sin embargo: ¿puede la letra impresa ser tan poderosa como para incitar a matar a alguien?

Wednesday, March 02, 2005

SUNAT no cree en lágrimas

La SUNAT no cree en versitos...

Pobre mi amigo poeta. Le dijimos, le advertimos, nada, no hizo caso. Y repetía: “Para que nuestro país cambie debemos hacer todo bien, derecho, por las buenas, respetando la ley...”.
Fue inútil decirle que todos aquí somos infractores genéticos, ya sea por un dvd pirata, un libro por allá, el olvido de dar una factura, una pasadita de semáforo, obviamos algún ingresito por ahí, o sea, que no somos nórdicos, vaya...
“No, por eso es que estamos jodidos” insistió.El poeta tenía en la mano un ejemplar de su libro cuando hizo la cola ante las ventanillas de la SUNAT, allá en la sórdida av. Wilson, asediado por imprenteros, vendedores de formularios, cerca del espectáculo de los viejitos que reclaman su mísera pensión de jubilación a la ONP:
-Mire usted, tengo este libro y quiero venderlo en las librerías ¿Qué tengo que hacer?Sudorosa y aburrida, aquella señora le disparó frases cortas y rápidas porque el vate interrumpía su tentempié de media mañana:
-Obtención de RUC... impresión de facturas... apertura de libros de ingresos y egresos en cuatro juegos.. si no tiene razón social consulte la próxima ventanilla....¡Siguiente!
Ay, mi amigo hizo la otra cola.
-No, no tiene que formar una empresa: coloque ahí un sellito “edición del autor” nada más y pague sus impuestos. Vaya a la otra ventanilla y saque su RUC, después pida el formulario para poder imprimir sus facturas, luego regrese...
Cuando fue, triunfante con todo en la mano, la antigua asesora le explicó como quien le perdona la vida:
-No tiene que hacer cuatro libros, solo dos.. llene este formulario para Régimen Especial y no se olvide, tiene que presentar este otro formulario cada mes, indicando cuánto ha vendido, etc.
-¿Y si no vendo nada?
-Ponga ahí 00.. ¡Siguiente!
-Pero ¿hasta cuándo debo presentar 00?
-Siempre pues joven.. ¡Siguiente!
Eran sólo 100 ejemplares casi artesanales.Un amigo le había diseñado la carátula, otro le editó las 60 poesías, y fueron todos juntos al jirón Cailloma donde compraron el papel bond para el interior, el cartoncito para la carátula y luego en una pequeña imprenta de la avenida Bolivia nació el poemario que les encuadernaron allí mismo.
El primer mes, entre amigos y familiares vendió una veintena de ejemplares cuyo resultado económico presentó orgulloso en la SUNAT. Luego, pese que dejó un par en todas las librerías no vendió no uno más. Por ahí andan seguramente, olvidados en algún anaquel del fondo.
Pobre mi amigo poeta: se olvidó de la SUNAT.
Habían pasado tres días del sexto mes desde que lanzó a la venta su texto cuando recordó la falla, corrió a la ventanilla y allí fueron claros y contundentes:
-Ajá, omisión de declaración.. veamos.. reglamento.... Artículo.. inciso c... Son 660 soles de multa. ¡Siguiente!
-¡¡Cómo!! ¡¿660 soles??!! ¡Pero si ni siquiera he ganado esa suma!!
-No se altere joven, yo no hago las leyes, vaya a quejarse en la ventanilla siguiente.El poeta fue consolado por otro funcionario:
-No se preocupe señor poeta, si paga antes de recibir la notificación, la SUNAT le rebaja la multa y solo pagará 330 soles...No tuvo mi amigo otra opción que pagar y luego averiguar cómo salir de aquel círculo infernal mensual, para lo cual presentó otro formulario de anulación y destruyó para siempre sus facturas.
¿Y su libro de poesías?
Cada vez que alguien se interesa, se lo regala y le ruega:
-Y por favor, que no se entere la SUNAT.
Moraleja: Es inútil, impuestos y poesía no rimarán nunca, no sale un verso ni de vainas.

Tío Juan