Tío Gargurevich Periodista

Comparto la profesión con la docencia en la Universidad de San Marcos y la Pontificia Universidad Católica. He publicado libros sobre historias del periodismo, siendo recientes “Ultima Hora. Historia de un diario popular" y "Mario Vargas Llosa Reportero a los Quince años". Y también "Lo Mejor de Cucú Press" para los amigos.

Sunday, August 28, 2005

El más reciente

Pobre Lector/de los Jueves
-Mis libros
Un poco exagerado, la verdad: he publicado catorce libros, entre buenos y malos y francamente rechazables pero todos, al final, entrañables.Tengan paciencia y revisen la lista que se inicia en 1972:
“Mito y Verdad de los Diarios de Lima”, “Teletipo 1985”, “GéneroPeriodísticos”, “La Razón del Joven Mariátegui”, “Introducción a la Historia delos Medios de Comunicación en el Perú”, “Prensa Radio y TV, HistoriaCrítica”, “Comunicación y Democracia”, “Radio Martí .
Historia de una batallaentre Cuba y los EE.UU”, “Historia de la Prensa Peruana”, “La Peruvian Broadcasting Company”, “Periodismo y CIA en América Latina”, “La PrensaSensacionalista en el Perú”, “La Comunicación Imposible”, “Los Periodistas, Historia del Gremio”, y el reciente que celebraremos el lunes “Ultima Hora. Lafundación de un diario popular”.
Y nótese que no digo “último” porque es mala suerte y tengo varios textos más en cartera que si mi cardiólogo lo consigue, los terminaré y publicaré en los próximos años.
Como si ustedes fueran periodistas, dejaré que me pregunten:
-Y dígame coleguita Tío Juan? ¿Cuál es su favorito?
-Bueno, ejem, tengo dos. El primero por supuesto, “Mito y Verdad”... de 1972 porque pese a estar repleto de datos equivocados fue redactado con furia y para apoyar un proceso. Mi ya fallecido amigo José Carlos Mariátegui (el hijo) lo editó en su magnífica imprenta y exageró cuando hizo imprimir cinco mil ejemplares de los cuales se vendieron un par de miles y el resto sigue dando vueltas por ahí... En una época lo vendían hasta en las tiendas Monterrey. Se consigue a dos soles y si insistes en uno, en Quilca o Amazonas...
Con ese libro me incorporé un poco a la tradición libelista criolla de los libros-denuncia. Pero fue el último de ese tipo, la verdad...
-¿Y el segundo?
-Cada vez que lo releo me enternezco y me gusta más. No le quitaría ni añadiría una línea. “La Razón del Joven Mariátegui”, de 1977, que es una historia novelada del que llamé “primer diario de izquierda del Perú”. El formidable José Carlos era un apasionado coleguita veinteañero cuando armó, planeó, escribió ese diario en 1919 que sólo se publicó tres meses. Te confieso que me alegré cuando lo “fundamos” y “vendimos”, y me conmoví hasta las lágrimas cuando lo “cerré” por presión del gobierno de Leguía. Por poco no me gané el premio de Casa de Las Américas con ese libro pero lo publicaron en La Habana.Tengo para regalarte uno, si quieres...
-¿Y el último?
-Ye te he dicho coleguita que nunca se dice “el último” sino “el más reciente”. Es una linda historia, viva, alegre, de cómo se gestó y lanzó a lascalles el diario de la tarde más popular de nuestra historia, “Ultima Hora”.
-¿Qué sigue?-
“La Crónica”, el diario que fundó Moral en 1912; y la biografía de Manuel Atanasio Fuentes y también mi historia del corsario Hawkins. ¿No te he contadola historia del corsario Hawkins? Oye, no te vayas, déjame contarte, no huyas...
¡Regresa, cobarde!!

Tío Juan

Saturday, August 20, 2005

La triste historia de Marita y Leandro

Pobre Lector/ de los Jueves
La triste historia de Marita (I)
El drama sucedió exactamente hace quince años, la madrugada del 19 de agosto de 1990, y al día siguiente, “El Comercio” informó , casi de compromiso, en su pequeña columna “Breves”:
“Gran sorpresa se llevaron ayer los pasajeros del Sheraton Hotel, cuando, al borde la piscina ubicada en la terraza exterior del establecimiento, fue hallado a tempranas horas el cadáver de una mujer desnuda (...) horas después miembros de la Policía de Homicidios dijeron que la víctima fue identificada como Fernanda del Aguila Ruiz (37) empleada de limpieza...”.
Cinco años después, “El Comercio” se veía obligado a informar en modestas dos columnas:
“A siete años de prisión fue condenado ayer el acusado Leandro Reaño Cabrejos, por delito de homicidio simple, tras ser hallado culpable de la muerte de Marita Alpaca Raa, aunque en la sentencia no se citaron las causas del hecho de sangre. La Octava Sala Superior Penal de Lima, en cambio, absolvió a Reaño del cargo de aborto en agravio del Estado”.
Fueron pues cinco largos años para un caso que tuvo escandalosos episodios y que la prensa persiguió día a día hasta la sentencia final en un clásico seguimiento de cerca (folo-up” dicen los americanos) . Reaño era un hombre poderoso, adinerado –gerente del Banco de Comercio y heredero de minas- y podía por tanto inclinar la balanza a su favor (disculpen las frases hechas... son los viejos hábitos) pero no pudo con los periodistas y en particular con Armando Campos de “La República” quien seguramente ha ganado en toda su vida de reportero lo que Reaño en una semana de rentas de la Bolsa de Nueva York.
Pero Campos era honrado. Reaño, no.“El Comercio” , concedamos que por su proverbial poco profesionalismo, apoyó la tesis que le alcanzó el abogado del asesino en connivencia con la policía que fue soltando datos a cuentagotas, en pequeños recuadros: “Mujer que cayó de piso 19 de Sheraton sería una meretriz”; luego “Identifican a mujer que murió hace 9 días en un hotel” (ni siquiera citaron al Sheraton y dijeron que era “M.A.R. de 33 años” .
Después “Mujer hallada muerta se habría suicidado” con una vergonzosa columnita, hasta que no pudieron sujetar más el tema y soltaron “No hay pistas para ubicar al conviviente de Marita”, aclarando que se trataba del banquero Leandro Reaño.
El 1ro. de setiembre recibieron en la redacción a la madre de Marita Alpaca y publicaron sus declaraciones, que era amenazada, acosada, que la policía protegía al acaudalado asesino, que su hija estaba encinta y que Reaño quería que abortara. Y que cuando fue a la Morgue para enterrar a su hija, ya alguien había pagado 3,500 dólares por un entierro lujoso en el Nicho B-32 del cuartel Natalia del Cementerio del Callao.El asesino, Reaño, había desaparecido. Quizá por consejos de sus abogados ya estaba en Río de Janeiro desde el 22 de agosto, esperando que se arreglara todo y rápido, sin reparar en gastos... que no incluían, porque no podía serlo, a los periodistas policiales de vieja escuela de la redacción de “La República”.Porque el 28 de aquel agosto de 1995 cuando el Decano titubeaba, el Camanejo afirmaba en franco son de guerra: “Gerente arrojó a mujer del piso 19 del Sheraton”.
-¿Quién era Marita?
Pobre Marita Alpaca. Tuvo la mala suerte de enamorarse de Leandro Reaño, un día en que ella casi choca con su carricoche el lujoso vehículo del banquero. Furioso, él bajó del auto a enfrentarse con el presunto agresor y se encontró con la confundida y dulce Marita.Era alta, amable y, sobre todo guapa, muy atractiva, piel canela, piernas largas y sonrisa embrujadora. Para el banquero fue todo un flechazo pues se quedó prendado, olvidó el incidente, le envió flores, la invitó a salir y se hicieron amantes.
Marita sólo tenía 33 años cuando fue asesinada casi diez años después por su amante secreto pero había ya tenido una vida intensa, de problemas y hasta de zozobras. Veinteañera había tenido un hijo cuyo padre la abandonó rápido. Pero Marita era luchadora y trabajó de Demostradora, Vendedora, Azafata, estudiaba idiomas y llegó a dominar el inglés.
Reaño, en el mejor estilo de los señores que mantienen amantes, la instaló en un depto. en San Isidro y comenzaron a divertirse.
Había un problema, un sin embargo: Marita quería tener un hijo de Reaño quien se negaba en redondo y la madre contó que hasta quedó embarazada y que él la hizo abortar por lo menos dos veces.
Aquella noche del 19 de agosto de 1990, Reaño llevó a Marita al Sheraton, pidió una cena espléndida (la cuenta fue de 510 millones de Intis apristas) y por alguna razón discutieron, él la golpeó y terminó arrojándola por la ventana del décimo piso.
Fue un crimen abominable.Los abogados de Reaño lo enviaron a Brasil y urdieron, pagando 200 mil dólares a los policías (se comprobó después) varias líneas de acción para salvar al banquero, desde el ocultamiento simple hasta la campaña cruel de descrédito de Marita, llegando a inventarle un expediente de prostitución clandestina.
Reaño regresó, fue detenido y negó que alguna vez hubiera obligado a Marita a practicarse un aborto. La verdad estaba en los restos de la joven y exhumaron el cadáver, lo examinaron y la policía dijo que el útero no tenía rastros de aborto. Pero la madre, empecinada, logró demostrar que esa víscera no era de su hija, que la habían cambiado y entonces apareció en “Extra” un gran titular que hacía la extraña pregunta: “¿Dónde está el útero de Marita?”.
La historia se volvió sórdida, casi impublicable y terminó en los meandros de la peor prensa amarilla. Pero Reaño fue condenado a siete años de cárcel, finalmente. Porque ella no se suicidó como sostenían sus abogados sino que él la mató esa dramática madrugada.
Solo un año estuvo en la cárcel e imaginamos que en las mejores condiciones posibles, dadas su influencias y dinero. Cuando salió ya estaba enfermo y murió de cáncer y culpa.

Derechos Reservados.
Cucu Press Features Syndicate
¿Crónicas antiguas? Visite http://tiojuan.perublogs.com

Tuesday, August 16, 2005

Cesar Calvo Poeta y Seductor

César Calvo,a los cinco años

¿Cuál será la cualidad principal que recojan sus biógrafos? ¿Poeta o Seductor? Porque es verdad que César Calvo fue notable en ambos aspectos. Los académicos eligen, claro, la poesía, pero reconózcase que sus virtudes de cazador de féminas merecen ser rescatadas para la historia pues, la verdad, no hemos conocido nada parecido.“Dueño de un poder de seducción irresistible para con las mujeres a quienes volvía literalmente sus esclavas. Se trataba de un amante mítico, con carisma irresistible, con instinto y aureola de ángel y demonio. Maya, la esposa de Ricardo Luna, embajador del Perú en Estados Unidos, me contaba que cuando lo alojaban en su departamento de Londres era increíble la atracción que ejercía a las hermosísimas muchachas inglesas que pasaban por la avenida central hasta donde él bajaba del piso en que vivían, justamente para hacer esa caza diaria. No pasaba cinco minutos en que él tardara en subir con una ninfa extasiada contemplando embelesada a aquel loco de mirada torva y de cabellos ensortijados, que no hablaba una sola palabra en inglés...”.
El texto, un poco exagerado en la forma pero absolutamente cierto en el fondo, es de Danilo Sánchez Lihón, que rinde así homenaje a su amigo César, desaparecido hace cinco años cuando solo había cumplido 60.Poco se ha escrito sobre el César seductor pero hace poco se han trazado algunas líneas. Hugo Neira, por ejemplo, que lo conoció bien, se burló de Alfredo Bryce Echenique porque este mentiroso patológico dijo en sus “Antimemorias” que Calvo se le arrimó para que le presentara niñas de sociedad. Falso. Neira le tomó el pelo diciendo que Calvo no necesitaba de Bryce para seducir, “tirarse” es la palabra que usó, a cuanta dama pudiera, sin distinción de clase social.
Pero les voy a contar dos casos particulares de Calvo. Dos mujeres. A una no pudo nunca incorporar a su harén y otra lo plantó.
A la primera, que llamaremos “A” le dedicó uno de sus mejores y más dulces poemas, que ahora no recuerdo bien pero termina con algo así “¿... es verdad que allá en Vermont las muchachas lavan sus cabellos en ginebra...?”Y la otra, “C”, no cedió a su persecución si no regularizaban en el Registro Civil, y fue así como se casaron en París en lo que sería, si no me equivoco, el único matrimonio formal del poeta. Pero él era infiel por naturaleza, imagínense. Entonces “C” lo dejó sin atenuantes.
Cuántas historias memorables conocemos de César Calvo, unos más que otros. Pero al final, me parece, apreciábamos su talento de artista, sensibilidad y generosidad con los amigos, cuando estaba en posición de serlo pues tenía severos altibajos en su vida personal. Era capaz de pasar de una semana a otra de un vertiginoso Ferrari a una mugrosa combi; y sin pestañear.Las chicas de la Católica de los años 60 cuentan que vieron trompearse en la Plaza Francia a César Calvo con Javier Heraud. Ganó el primero, más fuerte y mañoso y dicen que desde el suelo, Javier le dijo:-Bueno, al final Calvo puede ser cualquiera, pero Heraud, muy pocos...César era literato, músico, cantor pero por sobre todo actor. Su voz profunda, el abrigo sobre los hombros, la mirada intensa, la carcajada abierta y ruidosa... eran de todo un personaje teatral de esta Lima, su escenario favorito.

Saturday, August 13, 2005

Popy Olivera

Pobre Lector/de los Jueves

De hazmerreír a Canciller

De hazmerreír nacional a Canciller de la República y Semi-Presidente. No es una mala carrera política para este joven que a fuerza de aparecer en los diarios, acudir a todas las emisoras y estaciones de televisión, ha logrado el goce supremo para un verdadero figuretti, esto es, la presencia mediática constante e ineludible.
Si el éxtasis gubernativo existe, si la culminación del placer sexual puede equipararse al éxito político, Fernando Olivera debe estar ahora mismo recochineándose de gozo con la cama llena de periódicos, las tvs encendidas, las radios gritando su nombre...
¿Cómo ha sido posible todo esto? ¿Cómo ha llegado a ser casi-casi el co-Presidente del Perú un señor que hasta hace pocos años era despectiva y peyorativamente motejado como “Payaso Popy”?
Cuando era veinteañero, Olivera consiguió un empleo en la Fiscalía y fue allí que descubrió el enorme valor que significa el tener algo que contar a los medios de información. En sus años aurorales de “figureti” cualquier reportero, sea de “Las Florecillas de San Antonio” o de “El Comercio”, sabía que si no tenía nada que escribir... acudir donde Olivera era la solución: allí siempre había una denuncia, un secreto revelado, una primicia...
Tanto aparecer en los diarios, se hizo conocido y logró un lugar en una lista para Diputados, en 1985. Y fue elegido, eligiendo la ruta que siempre sería exitosa y sin pierde: el antiaprismo implacable y cerril.
Por esos años reinaba en los programas infantiles un gordito venezolano, payaso de profesión, llamado Diony López (a) Popy (el apelativo no era original, hubo otro “Popy” en España en los años 30). Algunos chicos lo querían , otros lo aborrecían pero tenía canciones pegajosas (“Caro, Caro , Carolina...”) y nunca se quitaba el disfraz, iba a todas partes pintarrajeado.
En aquellos tiempos, el diputado José Barba le hizo un enorme favor a Olivera cuando le robó su portafolio en pleno hemiciclo y el grito “¡Mi maletín, me han robado mi maletín con las pruebas de que Alan García es un ladrón!” pasó al anecdotario nacional. Cómo se carcajeaban todos.
Imitadores como Carlos Alvarez, lo comenzaron a llamar “Popy” y su rutina de “Mi maletín” nos hizo retorcer de risa. Los apristas creyeron que así lo exterminaban pero estaban equivocados. El viejo “Popy” , el venezolano, se marchó a su país y el nuevo, el nuestro, asumió el mote con hidalguía y no poca valentía.
¿Cuándo pasó de Payaso a Diputado serio? Fácil: cuando asumió la campaña contra los pesqueros rusos que los empresarios criollos combatían con denuedo. Así, Olivera pasó pronto de payaso a peruano insigne. Nunca más "El Comercio " lo llamaría Popy.
El resto es conocido. La opinión pública lo conoce bien y muchos apreciamos su antiaprismo irreductible y esta es la razón por la que ha sido elegido sucesivamente para el Parlamento. Pero el problema es que no ha dejado el viejo estilo de “figuretismo” que lo elevó a la popularidad, una característica que parece ser absolutamente contradictoria con lo que imaginamos que debe ser un Ministro de RR.EE.
Qué tal Popy Olivera. Y agárrense, porque el hombre quiere ser Presidente de la República; y si se presenta como la carta contra Alan García y sus secuaces... ¿qué haremos Dios mío?

Saturday, August 06, 2005

"Life of the Day"

Pobre Lector/de los Jueves
"Life of the Day"
Sólo me faltan por leer unas 54 750, lo que quiere decir que si los dioses me son propicios y mis arterias coronarias resisten, terminaré dentro de poco más de 100 años...
Este optimista vaticinio es la introducción del tema de hoy: las biografías del extraordinario “Oxford Dictionary of National Biography” que se vende a cualquiera que posea la módica suma de 11 mil dólares (y está de oferta, por si acaso) y tenga en la casa un lugar para los 50 tomos de mil páginas cada uno que constituyen la última edición..
Allí, en esas páginas que efectivamente se ven interminables, está la historia del Imperio Británico o mejor, de los hombres que lo hicieron posible. Pero no se equivoquen, no se trata de una selección de historias de Grandes Hombres sino de miles y miles de relatos de vidas de personas que con sus conductas, hechos, textos, alegrías y penas, han construido la cultura británica.
Nada es ajeno a la cultura hemos convenido varias veces, y por tanto cualquiera, todos aportamos poco o mucho al acopio de rasgos que nos distinguen como comunidad. Pero parece que los ingleses lo han comprendido mejor pues una revisión mínima del formidable diccionario no solo nos llena de envidia sino que nos ilusiona sobre la posibilidad de que alguien los imite –parcialmente, por supuesto.Ustedes dirán a estas alturas. ¿Juan se ha comprado el diccionario? ¿Ha llegado a Lima a alguna biblioteca? No, es vía Internet nomás.
La empresa editora ofrece un servicio gratuito para pobretones, es decir, para los que nos encantaría tener los libros pero que no podemos encargarlos todavía. Y envían a simple pedido “Life of The Day”. Solo tienen que buscar en: http://www.oxforddnb.com/public/lotw/1.html , inscribirse y recibirán de lunes a viernes una historia de vida diaria... por los próximos 150 años.
Veamos algunos ejemplos:
-Shirley Crabtree (a) Big Daddy, 1930-1997. Luchador;
-Thomas Cook, 1808-1892. Agente de viajes;
-Gertrude Jekyll, 1843-1932. Diseñadora de jardines;
-Elias Ashmole, 1617-1692. Astrólogo y anticuario;
-William Congreve, 1772-1828. Diseñador de cohetes;
-Eileen Fowler, 1906-2000. Instructora de “fitness”;
-Alice Hargreaves, 1852-1954. Inspiradora de Alicia en el País de las Maravillas;
-Patrick Cotter, 1760-1806. Gigante;
-Thomas Percy, 1528-1572. Magnate y rebelde;-Joseph Grimaldi, 1778-1837. Mimo;
-Ellen Chapman, 1830-1899- Domadora de leones...
Y así sucesivamente, en lista interminable que demuestra la hipótesis de arriba, esto es, que entre todos hacemos la cultura de una nación. Deberíamos trabajar una lista criolla y colocar allí a la amante francesa de Piérola, al asesino de los Miró Quesada, a Valeriano López y Tito Drago, a Mamoru Shimizu y Tatán, Betty di Roma, Mara y Anakaona, Cuchita Salazar, al Tío Johnny y Alex Valle, en fin... miles de peruanos que hicieron que seamos como somos.Volviendo a “Oxford”, el problema es que los usuarios que no pagamos por el servicio no podemos elegir. El envío diario es aleatorio, al azar; no he podido establecer un criterio. Pero no importa porque cada historia es fascinante y aunque vienen en inglés y el mío no es de lo mejor, he aprendido allí más de cómo contar historias que en cualquier otra parte.
Suscríbanse, no se pierdan esa oportunidad.
Tío Juan

Friday, August 05, 2005

Amor de 28

-Amor de Fiestas Patrias

“Sabía desmayarse y disforzarse” escribió Ricardo Palma, al trazar el delicado recuerdo que dedicó a Rosita Campusano. Y dijo también, quizá suspirando con terneza: “...era toda una mujer, y sin escrúpulo, de haber sido yo joven en sus días de gentileza, me habría inscrito en la lista de sus enamorados”.
Todos coinciden en que la mujer era encantadora y tanto, que inflamó de amor a José de San Martín en la primera tarde que la visitó en su casa de San Marcelo para agradecerle sus cartas patrióticas, su ayuda; y satisfacer su curiosidad porque aquí en Lima todos los militares, al final, brindaban por Rosita.
Es verdad que había nacido en Guayaquil pero era limeña por los cuatro costados, como también su gran amiga Manuelita, la Sáenz, que conquistó a coquetería limpia a Simón Bolívar. Ambas han pasado a la historia como amantes de los Libertadores pero deberían figurar como Próceres.
Rosita llegó a Lima veinteañera, en brazos de un español adinerado que fue el primer encandilado por las virtudes de la dama. Bailaba, decía frases ingeniosas, tocaba el clavecín y la vihuela, cantaba y, por supuesto, dicen sus biógrafos, sabía leer y escribir.
El amante le puso una buena casa y pagó con gusto las veladas que organizaba los fines de semana a las que llegaban condes y marqueses que curioseaban la pequeña biblioteca de Rosita que tenía, según una acusación de la Inquisición, hasta “libros pornográficos”.
En 1820 la bella estaba en brazos del general Domingo Tristán pues había despachado al español y ya participaba en conciliábulos revolucionarios y le escribía a San Martín. Pero seguía recibiendo en sus veladas y dicen que hasta el Virrey La Serna la enamoraba.Rosita era ya en esos meses toda una subversiva que aprovechaba las informaciones que circulaban en las altas esferas limeñas. También ayudaba a convertir para la causa a militares realistas, como Tomás de Heres, del Batallón Numancia, a quien convenció de unirse a los patriotas.Al iniciarse el Protectorado, en 1821, Rosita Campusano era la amante formal del Libertador y aunque éste no la llevaba a salones (como haría después Bolívar con Manuelita) todos sabían de los amores, de la enorme influencia de la delicada limeña y de allí su apodo de “La Protectora”.
Cuando El Protector creó la Orden del Sol no olvidó a las mujeres y decretó que 112 damas y 32 monjas serían “Caballeresas” y entre las primeras estuvo, por supuesto, nuestra Rosita. A todas les impuso una banda bicolor de seda y con letras de oro que proclamaban “Al patriotismo de las más sensibles”.
San Martín se marchó sin mirar atrás cuando llegaron Bolívar y su Manuelita, una fiera en comparación a la Campusano que se retiró con tristeza a esperar noticias de su amado lejano. Inútil. San Martín no la vio más.Rosita impresionó a Palma cuando la conoció y describió así: “...frisaba los cincuenta, delgada, de mediana estatura, color casi alabastrino, ojos azules y expresivos, boca pequeña y mano delicada. Veinte años atrás debió haber sido mujer seductora por su belleza y gracia y haber trabucado el seso a muchos varones...”.
Murió hacia la mitad del siglo XIX, sola, pobre, en un par de habitaciones que le prestaron en el segundo piso de la Biblioteca Nacional. Se había casado finalmente en 1833 con un alemán que pronto la abandonó; tuvo un hijo que se hizo militar y murió en alguna guerra civil.Solo se ha escrito, que sepamos, una breve historia de este amor que todavía aguarda un buen relato porque esa Rosita, como diría Palma, debió haber sido toda una "mujer-mujer”.

¡Feliz 28!!!!

Tío Juan