jueves, septiembre 15, 2005

Brasil Dos

Brasil!!(II)

Castelos de Sonhos

“Allá abajo hay una historia” pensé cuando aquella mi primera madrugada frente a la playa de Copacabana, justo enfrente de mi hotel, observé que un jovencito reparaba con cuidado un enorme castillo de arena dañado por la intensa lluvia que había azotado Río de Janeiro todo el día anterior.
Y era verdad, porque ese imaginativo castillo era producto del esfuerzo de un antiguo “favelado” que había recibido lecciones de un trotamundos colombiano, y a su vez era centro de reunión y trabajo de varios pobrísimos “meninos da rúa” que encontraban en el “Castelho” una buena fuente de trabajo. Además se había convertido en escuela de cómo hacer castillos en la playa y muchos discípulos sembraban ya medio Brasil de los frutos de aquella verdadera Universidad de la arena.
La historia del castillo de Copacabana comienza realmente en la isla colombiana de San Andrés, diez años atrás, cuando el actor desempleado Alonso Díaz inició la construcción de un castillito en la playa y sin más intención que matar el tiempo. Pero los turistas pasaban, tomaban fotos, le dejaban algún dinerito y lo alentaban a seguir.
Alonso no había visto nunca castillos de verdad pero las historias que le habían contado de niño fueron suficientes y entonces inventó castillos imposibles de rampas, portones, torres, ventanas, torreones, en todo un complejo barroco que a la gente le gustaba...
Era un aventurero y decidió viajar llevando en la maleta sus herramientas fundamentales, esto es, un par de escobitas y una espátula, nada más. El resto era encontrar un playa, un poco de agua y entusiasmo.
Los castillos del colombiano se han construido y exhibido en varios países y llegado hasta Punta del Este y Mar del Plata pero ninguna ciudad logró que Alonso se afincara pues es nómada por naturaleza. Pero fue en Río de Janeiro, hacia 1998, que encontró una buena razón para quedarse: el deseo de ayudar a los niños de la calle, los famosos “meninos da rúa” que viven en la playa, pernoctan en los portales y son perseguidos por la policía –a veces hasta el asesinato.
El colombiano emprendió la construcción de un nuevo castillo en el centro de la bella playa de Copacabana, colocó la caja para recibir algo y se tumbó a leer y descansar vigilando a los niños que se acercaban, miraban, preguntaban. El más interesado fue el lustrabotas Rogean Rodríguez da Araujo que primero cuidaba el castillo por la noche y luego descubrió que él también tenía talento para la arquitectura de castillos pese a que él tampoco había visto uno ni en fotografía. “Los tengo en la mente” nos dice.
Rogean, conversador afable, coordina a una docena de niños que limpian, cuidan y exhortan a los viandantes que toman fotos a dejar algo para la causa. “No, no está ahora mi maestro Alonso” me explicó Rogean la tarde que lo visité para que me contara y tomarnos unas fotos de recuerdo junto con Raul Osorio, un amable colega colombiano que ya conocía estos antecedentes y que ha editado incluso una revista que cuenta detalles.
Los castillos de arena ha proliferado como fuente de trabajo para niños y forman parte de los proyectos de ayuda de la Prefectura de Río. Los periodistas los visitan de cuando en cuando y hasta han salido varias veces en la televisión.No olviden: cuando vayan a Copacabana busquen el castillo y pregunten por Rogean, quien les mostrará fotos de los castillos que ha hecho en otras playas. Y para que vean que es verdad, les adjunto una foto.


garotas


Tío Juan

jueves, septiembre 15, 2005

Brasil!! (Uno)

Brasil!! (I)

Alcanzamos, o mejor, asaltamos una mesa recién desocupada en plena vereda luego de una agotadora cola en el restaurante de “A Kilo” que nos habían asignado. Era fácil: tomar el plato, llenarlo de comida variada, luego pesarlo y pagar con el vale. Pero lo bravo era lograr sitio pues aquello era un verdadero tumulto de profesores, estudiantes, parroquianos que se quejaban, mozos que aullaban órdenes a la cocina y música, mucha música.
Cuando estaba a medio engullir un palmito gigante me percaté de que mi mesaestaba encima de un enorme pentagrama formada por mosaicos blancos y negros.
Corcheas, fusas, llaves de sol, se alineaban en la acera hasta rodear la manzana.
-Mozo ¿estamos en medio de una canción?
-Meu amigo, vocé está sentado en Cidade Maravilhosa de Ary Barroso...
El pentagrama rodeaba la manzana de la avenida 28 de Setiembre y en la otra seentonaba otra canción, y así sucesivamente en ese barrio cercano a la enorme Universidad de Río de Janeiro, la ciudad en que efectivamente todo es sorprendente para un apacible peruano, desde el ruido fragoroso del tránsito hasta la dulzura con que se deslizan las garotas en medio de la gente...
¿Qué hacía yo ahì? Estaba participando en el 18 Congreso Brasileño de Cienciasde la Comunicación, invitado por Intercom, la institución que fundó José Marques de Melo y que es hoy la principal organizadora de estudios de la comunicación en ese inabarcable país.
No era la primera vez que iba a Intercom. Estuve en 1982 en San Pablo, en los últimos tramos de la dictadura militar y nos reunimos en un convento cercano ycon cierta discreción porque los comunicadores siempre hemos sido subversivos.
Ahí llegaron, por ejemplo, García Canclini, el fallecido Everett Rogers y muchos otros.
¿Cómo describir el formidable congreso en que estuve hace dos semanas? Quizá la frase “hormiguero comunicacional” sería la que más se acerque a mi primera impresión pues cuando el autobús nos dejó -en medio de lluvia incesante- nos topamos con un torrente de jóvenes que iban y venían, corrían por las escaleras,tropezaban, preguntaban, asediaban los ascensores (los que funcionaban), reclamaban sus credenciales, consultaban los cambios en el programa en un gran panel central al que era imposible acercarse.“¿Y qué hago ahora” pensé, angustiado, pues mis anfitriones me abandonaron porque estaban ocupadísimos. Pero ese mar de gente se fue calmando, en media hora todo volvió a la calma y aquellos miles se repartieron finalmente en unos treinta auditorios distintos y se iniciaron los trabajos que tenían como tema central “Investigación y Enseñanza en Comunicación”.
En el medio del edificio estaba lo que un grupo de veteranos comunicadores llamamos la “Avenida de las Tentaciones” por tres razones: una veintena de editoriales ofrecían montañas de libros de periodismo y comunicación en general; un stand brindaba comida bahiana caliente, crocante, olorosa y barata; y decenas de garotinhas de ombligos espectaculares revoloteaban alrededor, cercanas e inalcanzables, sonriendo a los viejitos que las admirábamos con frescura pero sin atrevimiento.

Mañana: Castillos de Arena

jueves, septiembre 01, 2005

El Colegio de Periodistas

Pobre Lector/de los Jueves

Ay, nuestro Colegio...Zavalita, periodista por encima de todo, nos regaló por intermedio de Mario Vargas Llosa una manera de interrogarnos sobre nuestro pasado. Imitándolo, preguntaré:
-¿Cuándo se jodió nuestro Colegio de Periodistas del Perú?
Tengo varias hipótesis y una certeza como respuesta: el Colegio de Periodistas nació desnaturalizado (debía decir “jodido”) cuando lo ganó el Partido Aprista y luego lo terminó de arruinar (de “joder” sería mejor) cuando lo abandonó porque a Alan García ya no le interesaba.
Esta reflexión de cierto tinte coprolálico surge porque acabamos de asistir al espectáculo lamentable de la institución más importante de los periodistas premiando a Laura Bozzo como Comunicadora; y no sólo eso, sino que peleándose luego entre dirigentes, revelando contratos infames... en fin, un desastre institucional que una vez más nos expone como el gremio más desunido y desorganizado, incapaz de coordinar siquiera una representación única.
La historia del Colegio de Periodistas es antigua y ha sido poco trabajada, al igual que la del gremio mismo ( Remito a los interesados a mi libro no-venal “Los Periodistas – Historia del gremio en el Perú” editado por la Asociación Nacional de Periodistas y que se puede conseguir en el local institucional, calle Plateros de San Agustín).Pero lo que quiero contarles ahora es el porqué de mi drástica referencia al APRA.
Todos sabemos que es un partido de gran experiencia, que sabe que para dominar un evento, convención , institución hay que capturar primero las comisiones de selección de ingreso, de concesión de membresías, inscripción de listas, etc.
Cuando el Gobierno de Belaunde ordenó en los 60s. que las Universidades otorgaran Título Profesional a los periodistas prácticos con más de ocho años continuos de labor profesional, concedió que fueran las empresas las que otorgaran los certificados de trabajo. “La Prensa”, “La Crónica”, “Expreso”, etc. fueron discretos y presentaron listas reales. Pero “La Tribuna” resultó con cientos de periodistas con derecho a recibir el Título necesario para el futuro Colegio.
El Rector de San Marcos era Luis Alberto Sánchez, connotado aprista. Nunca se entregaron tantos Títulos tan rápido (yo, porfiado antiaprista, perseguí y obtuve mi Título en la Universidad Católica, donde el Rector Mac Gregor nos dio asilo no aprista a una escasa veintena).
Cuando vimos las listas aceptadas a “La Tribuna” supimos que el APRA había ganado el futuro Colegio de Periodistas: desde Víctor Raúl hasta choferes y vigilantes.. todos resultaron colegas.
Las elecciones para las primeras Directivas del Colegio de Periodistas del Perú y de Lima se realizaron en setiembre de 1982 y ganó, claro, Mario Castro, militante aprista. Y en Lima ganó otro militante, Pablo Truel. Las derechas fueron representadas por Carlos Paz y las izquierdas por mí, osea, Yo. Saqué algo más de 400 votos nacionales en una campaña misia con un cartelito con foto tomada por Lucho Peirano.
El APRA redujo al Colegio de Periodistas a agente electoral de Alan García y extendió su mediocridad al gremio, pese a que la historia de ese partido registra episodios memorables de lucha por la libertad de prensa y dignidad laboral.
Luego cuando el APRA se retiró dio marcha atrás en su interés y dejó el Colegio a allegados primero y a cualquiera después, pese a contar con la mayoria de votos y por tanto la capacidad de mantenerse en la Directiva. (Me cuentan que en otros Colegios pasó lo mismo).¿Y qué pasó con el compañero Mario Castro? Fue expulsado del APRA. Imagínense cómo sería ese fulano para que ese partido lo bote, imagínense.Pero esa es otra historia y para otro día. Mientras tanto, creo que Laura Bozzo se merece estar en ese Colegio por ahora. Ya la botaremos en su oportunidad.

Tío Juan (a) Coleguita