jueves, octubre 13, 2005

Control Room

Pobre Lector/de los Jueves

“Control Room”, indispensable

La interrogante es tan antigua como el periodismo. ¿Pueden, deben involucrarse los medios de prensa y sus reporteros con facciones en conflicto ... cuando están en juego nación, religión, ideología? Este problema es el eje de la reflexión que hace el magnífico documental “Control Room” a lo largo de casi una hora y media y que fue estrenado en la TV por Cable hace un par de noches por “HBO”, en nuestro Canal74.
Eligieron la medianoche para el lanzamiento pero seguramente tuvo enorme teleaudiencia latinoamericana debido a la fama que lo precedía por el prestigio ganado desde su estreno mundial en Nueva York, en abril del año pasado.
La historia es simple. Al comprobarse la inminencia del ataque norteamericanoal Irak de Sadam Hussein, la joven cineasta egipcio-norteamericana JehaneNoujaim arregló con la cadena árabe de noticias Al Yazira (o “Al Jazeera”) para realizar un reportaje estilo “cinema verité” de los preparativos para la cobertura y, eventualmente, para mostrar a los periodistas islámicos en acción.
En el otro lado de la historia estaban los periodistas militaresnorteamericanos organizados en el Centro de Comunicaciones (“CentCom”) y las grandes cadenas como Fox, BBC, CNN, etc.
En suma, la guerra que se avecinaba no era exclusiva de tanques y ejércitos.
El periodismo y una de sus peores consecuencias, la propaganda, saldrían a combatir en presencia de una enorme opinión pública mundial a la que había que convencer, por lado norteamericano, de presuntas razones justas para invadirIrak.
(Vale la pena recordar que el llamado “cinema verité” tuvo como uno de susfundadores al norteamericano Samuel Drew, que hizo el documental “Primaries”en el que seguía, cámara al hombro, al entonces candidato John F. Kennedy ensu campaña por el sur. Ni música ni comentarios, sòlo ruido ambiental yparlamentos genuinos. Fue un éxito clamoroso).
Apenas iniciada la invasión, el gobierno norteamericano no tardó en acusar ala cadena árabe de parcial y comprometida debido a la exposición de escenas de la guerra que involucraban a civiles, en particular niños y mujeres, y prisioneros . La intención norteamericana siempre fue que los media debían seguir al pie de la letra sus informaciones y puntos de vista y aquello que se alejara de tal óptica era simple y llanamente el enemigo.
El documental aborda el tema sin retaceos, muestra las discusiones entre periodistas árabes y militares americanos y permite que sea el espectador quien saque sus conclusiones. Pero la pobreza de argumentos norteamericana es tal que “Control Room” termina siendo sublevante y con mejores armas que las efectistas de Michael Moore o de la antigua propaganda soviética.
Personajes de película (como el editor jefe árabe, un ansioso fumador que pesea su presunto cinismo profesional no puede ocultar su definición), periodistas apasionados, militares impacientes y autoritarios desfilan ante la cámara quese mueve con agilidad en el escenario de la noticia de la guerra. En la parte más dramática del film, la cámara árabe logra captar al avión americano que se dirige a su punto de transmisión lanzando cohetes con evidente intención asesina y matando efectivamente a uno de los más destacados reporteros de AlYazira.
En síntesis, “Control Room” es de visión obligatoria para todos aquellos interesados en el periodismo y en el tema del muy difícil manejo de lasopciones personales cuando se desata un conflicto en que, repetimos, colisionan puntos de vista tan divergentes como los occidentales-norteamericanos y los árabe-islámicos.

domingo, octubre 09, 2005

Disculpe, padre Cardenal

Periodista con Navaja (Dos)

El llamado “nuevo periodismo” admite que las crónicas sean además de veraces, más coloridas, con detalles menudos y libre uso de la imaginación. Es la crónica moderna, a la que la literatura presta sus herramientas pero con varias condiciones, como por ejemplo, que lo que cuentan sea verdad, que sean honestos al contar y por sobre todo, que respeten y que se alejen de lo que no conocen para no hacer el ridículo.
Esto último le ha pasado al coleguita Francisco Estrada en una crónica que ha publicado en el diario “Peru21” hace unos días y en la que se permite tomarle el pelo al gran poeta nicaraguense Ernesto Cardenal. Leamos un fragmento, aun que nos dé vergüenza ajena:
“Al igual que en la mañana, el autor de ‘Oraciòn a Marilyn Monroe’ vistió durante la ceremonia con jeans y sandalias marca Wolfe Islands. No tenía medias. Eso sí, encima vistió con impecable túnica negra. Su abundante cabellera plateada sobresalía por debajo de la toga” (sic).
Nicaragua ha dado grandes poetas, Rubén Darío el más grande y Ernesto Cardenal está entre ellos. Sus textos han enriquecido a la poesía latinoamericana y algunos de ellos, como la “Oración” citada, son ya inmortales.¿Cuál es el problema de “Perù21” con Ernesto Cardenal? Solo podemos imaginar los extremos: ignorancia supina ligada a falta de Internet para consultar sobre el personaje o memoria reaccionaria que recuerda el pasado sandinista del literato. Porque efectivamente, Cardenal adhirió con pasión al movimiento que derrocó a Somoza y participó en aquel proceso revolucionario de los ochenta que desgraciadamente terminó mal. Pero esto no fue culpa de Cardenal, que ha tomado distancia hace años de los sandinistas y de la famosa repartija de la “piñata” somocista.
Los oradores en el homenaje realizado en el Museo de la Nación recordaron célebres poemas, como el “Canto Cósmico” que el periodista comenta: “... conjuga en sus páginas, de una manera lírica, las ciencias, la teología, la astrofísica, la religión y el lenguaje. Sin embargo, nadie sospechaba que horas más tarde, Cardenal refutaría estos halagos. Y de qué manera”.
Estrada lo dice porque Cardenal replicó que no se sentía merecedor de tales elogios, en actitud de discreción que todos reconocen en el poeta.“Perú21” no se detuvo ahí: “Al finalizar la presentación del libro, el público y la prensa se abalanzaron sobre el escritor, quien se sintió abrumado. Felizmente para el poeta, llegaron los bocaditos, desviándose el foco de atención (algunas señoras rollizas saltaban para alcanzar las bandejas que los mozos transportaban lo más alto que podían).
¿Enviará “Perù21” al coleguita Estrada al próximo cóctel de, digamos, Mario Vargas Llosa para que describa el asalto a los bocaditos? ¿Dará cuenta Estradita del asedio de las rollizas a Alfredo Bryce?Lo único que podemos hacer es pedirles sinceras disculpas a Ernesto Cardenal y asegurarle que aquí hacemos periodismo decente, respetuoso, bueno pero que hay excepciones, lo que lamentamos.

sábado, octubre 08, 2005

Periodista que valga la pena

Pobre Lector/de los Jueves
Ramy, mono con navaja
El periodista Ramy Wurgaft es más peligroso que mono con navaja y su nombre podría servir para una exageración chistosa de ésas que circulan en las cantinas: “Más mentiroso que Ramy...”.
“La República” acaba de denunciar que don Ramy quien, según parece está en Lima (¡cuidado, periodista anda suelto!!) ha escrito y publicado en el diario “El Mundo” de Madrid una sabrosa crónica sobre una audiencia del juicio a Abimael Guzmán.
La mentira es un mal antiguo del periodismo en todo el mundo y no hay que sorprenderse de las alucinadas crónicas del periodista que afirmó que el líder senderista le dijo al juez que hacía sexo con tres mujeres “mientras que a ustedes ni siquiera se les para”.
Por supuesto, con una imaginación con tal erección, Ramy tiene asegurado un lugar en “El Mundo” de Madrid que ofrece así a sus lectores divertidas crónicas de cómo es el lejano Perú.
Podemos encontrar trabajos de don Ramy en Internet, como éste que citaré sobre casos de violaciones a niñas pobres argentinas por sus crueles patrones. Leamos:“Una bandada de pájaros echó a volar, dando graznidos, cuando el patrón la tumbó en el claro y comenzó a hurgar entre sus ropas."Sentí como si me clavaran un puñal en el vientre y perdí el conocimiento. Cuando desperté, el hombre se había ido y las hormigas se paseaban por la sangre que manchaba mis piernas". Gruesas lágrimas ruedan por las mejillas de Ramona, 15 años hoy, al evocar la tarde de hace tres en que don Eulalio Figueroa la llevó de paseo al cañaveral. Es como si no pudiera despertar de la pesadilla de su desvirgamiento precoz”.
Bien escrito pero ¿habrá sido verdad? Debemos preguntarnos si alguien en aquella redacción se tomó la molestia de imaginar que era mentira.Yo también puedo inventar algo. Leamos:
“El narcotraficante se acercó por detrás a Ramy Wurgaft, que se hacía el desentendido aparentando revisar sus apuntes. Con cuidado, deslizó un grueso sobre en el bolsillo del corresponsal y se retiró tan silenciosamente como había llegado. Wurfagt palpó el paquete y sonrió, satisfecho; cerró su libreta, cargó su mochila al hombro y se fue, silbando, por la calle...”.
¿Qué tal? A lo mejor lo publican en “El Mundo”. Pero tampoco hay que escandalizarse. Hace un par de años el reputado cronista colombiano Germán Castro Caicedo publicó una crónica en la que Lima equiparaba a, digamos, Sin City y hasta la sobrepasaba. El distinguido coleguita Castro mintió descaradamente con afán de darle “color” a su descripción, pintando una ciudad inexistente.
Francamente alarmado envié una carta a los editores de “Gatopardo”, en plan de queja y advertencia. No la publicaron por supuesto y desde entonces dudo de los textos del colombiano pues parece ser de aquellos que proclaman que la verdad no debe interferir en un buen relato.
Los editores del diario español defienden a don Ramy pero deberían investigarlo y por lo menos preguntarle sobre la diferencia de versiones sobre el juicio. Y nosotros debemos seguir la trayectoria del que llaman en “El Mundo” un “reputado periodista de vasta experiencia” porque es un mentiroso el nivel de Jayson Blair y los sicarios de los Wolfenson pero sobre todo, porque le hace un enorme daño al periodismo.
Hacen falta mucho trabajo y años para que el periodismo logre la confianza de lectores que esperan que un buen diario les diga lo que pasó y que dicha versión sea lo más cercana a la verdad. Pero con sujetos tan irresponsables como Ramy y sus editores estamos perdidos.............