lunes, octubre 30, 2006

La APEPOL está de malas...

Servicio Especial de Cucú Press.- Crónicas.


Los reporteros policiales estamos de malas. El candidato Alberto Castillo nos había prometido amnistiarnos del pago de alquiler que debemos al Colegio de Periodistas de Lima.
Y cuando ya celebrábamos su victoria en los últimos comicios, zás, le anulan el triunfo y se lo pasan a otro, al adversario.
Ustedes, amables lectores, como suscritores de Cucú Press, tienen todo el derecho de pedir explicaciones. Aquí intentaré una:
Un puñadito de veteranos entusiastas sostenemos la “Asociación de Periodistas Policiales del Perú”, APEPOL, que ahora preside Juan Marcoz, leyenda vivientedel reporterismo policial.
Gracias a su enorme prestigio había conseguido que el Colegio de Periodistas del Perú nos rentara un cuartito en el local de la av.Canevaro, haciéndonos sitios entre las Academias que funcionan ahí (para sacar plata porque nadie cotiza hace años de años).
El domingo antepasado competían por el Decanato de Lima Alberto Castillo, Lista3, y Guillermo Makiya, Lista 1. Todo parecía favorecer al primero, que nos prometió plazos generosos si ganaba. El mismo día se votaba por Segunda Vuelta para el Colegio Nacional, compitiendo N. Fernández y Eduardo Obando Lino(aprista, para más señas).
Cuando fui a votar, a media mañana, un gran camión de la DINOES anunciaba la presencia policial. Adentro una solemne Fiscal comprobaba que los “fernandistas”habían asaltado las mesas, hurtado votos y ánforas y resistían atrincherados enla sala de sesiones del segundo piso.
Pero ese no era mi problema pues yo debía votar por el Decanato de Lima. Haciéndome como que no escuchaba el lío encontré mi Mesa, buscamos en el Padrón,voté y listo. Al salir, un numeroso grupo de colegas apristas me saludaron con efusión francamente sospechosa.
Al hacer el conteo ganó nuestro candidato, Castillo, y empezó la celebración.Pero mientras brindaban, la otra Lista impugnaba la votación de una Mesa,logrando probar que la mayoría de firmas de presuntos votantes.. ¡eran falsas!
Así que el Comité Electoral anuló el triunfo y proclamó ganadora a la Lista 1del coleguita Makiya.Y en el Colegio de Periodistas del Perú se acordó finalmente que el próximo 3 de Diciembre habrá una definitiva Segunda Vuelta que probablemente lleve al compañero Eduardo Obando al sillón presidencial, de plástico, que tiene una pata rota......
¿Qué encontrará? Nada. El Colegio de Periodistas padece de extrema pobreza, ha sido saqueado, politizado, malbarateado, alquilado, avergonzado, radicalizado,derechizado y reorganizado cien veces. Carece de presencia, autoridad moral,seriedad, etc.Pero esto es en Lima.
Las filiales provincianas todavía mantienen en alto lasbanderas de la Dignidad, Respeto y Profesionalización y hacen lo que pueden paradefender derechos y libertades de expresión.
Los reporteros policiales, como yo, Socio de Honor, probablemente nos quedemos sin local porque el nuevo Decano no nos prometió nada y es muy probable quehaya garantizado apoyo al Círculo de Cronistas Policiales de Lima, nuestracompetencia.
No nos quedaremos inermes.
Llamaremos a Eduardo Obando, a ver qué nos promete si votamos por él...
Pero iré en la tarde porque es muy probable que temprano la Lista 3 asalte lasMesas, robe los votos y ánforas y se atrinchere en el segundo piso, en la sala de sesiones.

Tío Juan
Periodista. Carnet 041

domingo, octubre 29, 2006

El falso muerto del Callao

-“¡Este muerto es falso! ¡Nos han cambiado de muerto!” –exclamó la sobrina de don Leoncio D.
Momentos antes se había acercado al ataúd para observar por última vez el rostro de su querido pariente, y ante sus gritos, los otros acongojados deudos se lanzaron sobre el cajón para comprobar que, efectivamente, ahí estaba “otro”.
-“¡Este es un gordo, y mi tío era flaquito! ¡Y le han puesto su terno azul de
matrimonios!” –insistió la sobrina.
Don Leoncio era un comerciante provinciano que había hecho algún dinero y sus herederos consideraron que se merecía un buen entierro. Indignados, llamaron a la empresa funeraria y el empleado fue parco:
-“Caracho, nos confundimos en el mortuorio del Hospital... no hay problema, lo llevamos de vuelta y le traemos el verdadero...Ya nos ha pasado otras veces, no se preocupen”.
Mientras tanto, ya los vecinos del otro muerto, Dionisio T., hacían colecta para enterrarlo porque era poco menos que un mendigo que dormía en el rincón de una casa con una dura banca como lecho. Uno de ellos luego de entrar al mortuorio a verlo se había quejado:
-“Pobre Dionisio.. está flaquito... en un día de muerto se ha consumido... no se parece en nada...”.
Habían llevado la humilde ropa, casi andrajos, de Dionisio y trataban de vestirlo.
Pero en eso llegó la camioneta de la Funeraria como una tromba, varios empleados bajaron el elegante ataúd de cedro, sacaron de mala manera a Dionisio, lo desvistieron y depositaron desnudo en una mesa, buscaron al delgado Leoncio, le encajaron camisa, corbata roja y el terno azul de matrimonios y se marcharon tan rápido como vinieron. Todo sin decir palabra ante los asombrados amigos del gordo Dionisio.
-“¿Y ahora cómo enterramos a nuestro amigo?”-se preguntaron los amigos, que ya brindaban con licor de la casa para pasar el mal rato, recordando lo bueno que era el desaparecido.
Recomenzó entonces la colecta que alcanzó con las justas para comprar un ataúd de ínfima categoría para que Dionisio descanse en paz, mientras el otro, Leoncio, ya recuperada su dignidad de comerciante próspero, ingresaba rodeado de flores al Cementerio del Callao.
¿Dónde, cuándo sucedió esta historia? Ayer, en el Callao, y fue mostrada por la televisión de esta ciudad y país donde la palabra Imposible ha sido desterrada para siempre del diccionario.

domingo, octubre 22, 2006

Inelegancias

-“¿Y algún congresista se refirió al tema del hijo fuera del matrimonio del Presidente García?”.
El reportero de Canal N, desconcertado ante la pregunta de Josefina Townsend, “anchorwoman” de las noticias de las ocho del viernes pasado, solo balbuceó:
-“No Josefina, no, no...”.

Ya antes Jimena de la Quintana, en el mismo Canal había introducido el tema. Y la pregunta sigue siendo: ¿Qué pasó entre El Comercio y García? Porque en el diario “Trome” en edición dominical se lanzó en primera página, un tosco “Alan no habla de ‘hijito”, agregando “Dice que lo hará en su momento” (Trome. 22.10.06 pp. 1 y 9).

Los rumores de las presuntas relaciones extramatrimoniales de García son antiguos. En salones diplomáticos, despachos ministeriales, redacciones, han circulado cien historias pero solo una era constante, esto es, la presencia inocultable de la guapa economista “Cuqui”, Cheesman en Lima, Bogotá y el lindo nido de París...

Los periodistas de antes guardaban silencio ante estas noticias de dormitorio. Y no solo en el chismoso Perú sino, por ejemplo, en los Estados Unidos, donde hacia 1961 todos en Washington sabían que John Kennedy, “Míster President”, disfrutaba de las redondeces más apetecidas de América, las de Marylin Monroe. Y afirman que por eso, cuando la diva murió en 1962, Joe Di Maggio no permitió que ningún Kennedy participara en el sepelio.

¿Quién fue esta vez el acusón del caso García? César Hildebrandt, el periodista más influyente del país.
En el diario “La Primera” de aquel viernes 20, denunció que los riesgos de la rubéola que habían conducido a la costosa campaña de vacunación habían sido exagerados para favorecer a un médico de García, pediatra del niño de “un añito y diez meses de edad” Federico Danton García Cheesman, hijo de Elizabeth Roxana Cheesman Rajkovic y (esto lectura nuestra) de Alan García.

El APRA reaccionó rápido ante la acusación de favorecimiento en la compra de las vacunas porque hay que reconocer que tiene excelentes reflejos mediáticos pero guardó silencio ante la revelación pública de la existencia del niño Federico Dantón.

La prensa fue más discreta en cambio en el tratamiento de la "otra" hija del fallecido Valentín Paniagua, a la que no permitieron estar en primera fila en la Misa y sentaron atrás, con discreción. Y ha sido así también en otros casos, salvo en los ocurridos antes y durante el gobierno de Toledo , como hizo la pareja Fujimori-Montesinos con el mentado y politizado caso de la niña Zaraí.

El diario “La Primera ” de Juan Carlos Tafur estaba a punto de cerrar cuando lo compró el millonario importador (entre cosas, de fuegos articiales) Ricardo Wong. Y entonces decidieron contratar a Hildebrandt. Subieron el precio a 70 centavos pero luego volvieron al medio Sol porque el agudo César era suficiente para elevar las ventas.

Y ahora ¿qué sigue en este Culebrón? ¿Revelará García sus otros amores y mostrará a su hijito ante cámaras? ¿Se suspenderá el programa Sembrando? ¿Vacunarán de alguna manera a César Hildebrandt? Vea, lea, el próximo capítulo, en este mismo Canal...

sábado, octubre 14, 2006

Pobre Pelusso...

-Pobre Pelusso..

El técnico de Alianza Lima fue asaltado ayer... dos veces, de manera cruel. Primero por hampones que de manera no muy clara, como puede leerse más abajo, le quitaron sustancioso dinero. Y después por el periodismo local.
Lean las versiones que aparecieron en los diarios de hoy, sábado 14 de Octubre del 2006:

El Comercio, Suplemento. P. 2
“...Cuando se disponía a retirar dinero de un cajero automático, fue golpeado y asaltado”.
...........
El Men, p. 15
“... lo interceptaron en una camioneta cuando se dirigía a su domicilio, en Miraflores”
.............
La República, p. 26
“...Lo tumbaron al suelo, le golpearon la columna y le llevaron todas sus pertenencias. Fue ayudado por sus amigos, ya que el profesor no podía movilizarse porque su estado no era el más apropiado...”.
...........
Perú21, p. 25
“...Sucedió en la puerta de su casa... Cuando descendió de su auto fue interceptado por los delincuentes, pero opuso resistencia y fue reducido y golpeado...”.
..............
Trome, p. 14
“...El estratega íntimo no opuso resistencia. Uno de los asaltantes lo cogoteó, mientras que los dos restantes lo golpearon por las espalda para quitarle su dinero y el teléfono celular...”.
..........
La Primera, p. 18
“... Se dirigía en su vehículo a la casa de su asistente técnico. Cuando estaba a pocas cuadras, un tico amarillo lo cerró y cuatro sujetos lo derribaron para golpearlo en el piso y luego le sustrajeron la cartera...”
............
Correo, p. 20
“...Fue víctima de un asalto cuando retiraba dinero de un cajero automático... Dijo que fue abordado por cuatro sujetos , quienes bajaron de una camioneta...”.
...............
Líbero, p. 4
“..,. Bajaron de un Tico amarillo, golpeándolo salvajemente. Pelusso forcejeó algunos segundos, pero ya no pudo poner resistencia... El aliancista tuvo una crisis nerviosa y fue atendido por policías... Lo trasladaron a su domicilio pues él no podía movilizarse debido a que su estado físico no era el mejor...”
..............................................

¿Ya ven lo bueno que el periodismo plural? Siempre hay varias versiones y cada uno puede escoger la que prefiera. ¡ Esto es libertad de prensa!

Tío Juan

lunes, octubre 02, 2006

Permiso para escribir


Todo indica que el venerable Gabo ha pasado de la teoría a la acción y dado permiso para que se use el idioma como a los periodistas les dé su real gana. De otra manera no nos explicaríamos que su prestigiosa Fundación haga la siguiente convocatoria:
“La Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, el Ministerio de Educación de Colombia y la Corporación Andina de Fomento, con el apoyo de UNESCO y el Proyecto Educación, compromiso de todos convocan al Seminario “El cubrimiento periodístico de los temas de educación”.
Y la verdad es que todos creíamos hasta ahora que se decía “cobertura”, una palabra clásica del antiguo periodismo. Pero si Gabo lo dice no hay nada que hacer: adelante con el “cubrimiento” y si quieren con la “cubrisión”, no hay problema.
No sería la primera vez que García Márquez arremete contra la Academia de la Lengua, aquella de “Limpia, Fija y Da Esplendor”. Recordemos su célebre discurso en el Congreso de Zacatecas, en 1997, titulado “Botella al mar al dios de las palabras” y del que tomamos esta extensa cita:

“...Me atrevería a sugerir ante esta sabia audiencia que simplifiquemos la gramática antes de que la gramática termine por simplificarnos a nosotros. Humanicemos sus leyes, aprendamos de las lenguas indígenas a las que tanto debemos lo mucho que tienen todavía para enseñarnos y enriquecernos, asimilemos pronto y bien los neologismos técnicos y científicos antes de que se nos infiltren sin digerir, negociemos de buen corazón con los gerundios bárbaros, los ques endémicos, el dequeísmo parasitario, y devolvamos al subjuntivo presente el esplendor de sus esdrújulas: váyamos en vez de vayamos, cántemos en vez de cantemos, o el armonioso muéramos en vez del siniestro muramos. Jubilemos la ortografía, terror del ser humano desde la cuna: enterremos las haches rupestres, firmemos un tratado de límites entre la ge y jota, y pongamos más uso de razón en los acentos escritos, que al fin y al cabo nadie ha de leer lagrima donde diga lágrima ni confundirá revolver con revólver. ¿Y qué de nuestra be de burro y nuestra ve de vaca, que los abuelos españoles nos trajeron como si fueran dos y siempre sobra una?”.

Recordarán también la escandalera hispana y el título de un diario madrileño :”Autor de Zien años de Zoledad nos cambia el idioma” o algo así.
Hasta hora nos habíamos malacostumbrado a decir las cosas de una manera y a escribirlas de otra, protegiendo las viejas palabras de los crecientes barbarismos coloquiales que son imposibles de trasladar a la tinta y el papel. Total, hemos terminado creando un dialecto porque ya casi nadie escribe... como habla. Y los jóvenes, menos.
“Óe uón, la peli estaba de puta mare óe” escuchamos en los pasillos universitarios con cada vez más aterradora frecuencia pero todavía tenemos autoridad para reclamar a esos muchachos que el registro/código lo contextualicen al aula y al honorable profesor.
Pero ¿hasta cuando será eso posible si hasta los respetabilísimos profesores de García Márquez nos atropellan el idioma?
Entonses, la próxima bes que vállamos a clase, le diremos al profe que tenemos autorisasión para ablar y escrivir y desir como querramos. Un Premio Nóvel nos a dado permizo.

Gargurebiche